13 agosto 2009

José Miguel Ullán


José Miguel Ullán falleció este 23 de mayo en Madrid a causa de un cáncer que padecía desde hace tiempo. Su obra es radical, heredera de muchísimos registros, capaz de aunar toda la audacia crítica de vanguardia y el rescate óptimo de lo tradicional. En un poema llamado Arreglo de cuentas, decía Ullán: toda palabra sabe de antemano/-por ello ni siquiera se lo imagina-/ que vale acaso más que/ mil imágenes de las llamadas palpables/ aun cuando ese concepto el valor/ tan agrio/ sea un invento reciente. Y su poesía trazo y volvió a trazar ese camino, la palabra. Su poesía es un testimonio vehemente del tratamiento verbal, capaz de diagnosticar en las palabras el trayecto sistemático e impacable que debe y debiera seguir en la sordera que es capaz de hacer de la realidad un lugar plagado de lenguajes, a veces feroces depredadores luchando entre sí. La complejidad de su obra deberá ahora analizarse con más vigor. La divulgación de ésta no hizo mucha justicia a su rotunda propuesta. En su poesia reunida Ondulaciones (Galaxia Gutenberg, 2008), Miguel Casado afirma respecto a la lengua con la que escribía Ullán: “La lengua de Ullán ha de ser una lengua híbrida, de raíz heterogénea, y sólo la fuerte personalidad de la voz poética la hace sentir como cuerpo, como extrañamente personal. Una rápida enumeración no puede agotar la diversidad (…) voces rurales, términos dialectales elementos de la poesía y la canción populares, del lenguaje del periodismo, la política o la publicidad, habla oral, insertos procedentes de textos ajenos de diversa índole (literarios, administrativos, escolares, jurídicos…), palabras y frases en otras lenguas, ráfagas de intenso lirismo, versos según los modelos retóricos clásicos …”. Ullán se acercó valientemente a una riqueza léxica muy poco común, y como dice mas abajo Casado, este afán sólo se ha dado en la lengua castellano con César Vallejo.
Los poemas de Ullán logran una complicidad especial con el lector, la cual inagura la despreocupación por el sentido, al menos entendido éste en su más desafortunada acepción de un comprensión poco capaz de atisbar la totalidad de discernimientos posibles. Eduardo Milán desentraña mejor esta cualidad, además de reflexionar sobre las estrategias de escritura que emplea Ullán. También en esta dirección vale sacar a colación lo expresado por Julio Cortázar: ” José Miguel Ullán se aparta resueltemente de lo trillado, incluso a riesgo de sorprender o escandalizar, y se sitúa en un nivel individual que le da su acento más profundo y valedero”.
Dentro de la amplísima labor periodística y de edición a la que se avocó Ullán (Radio Nacional de España, Televisión española, El País, ABC, Diario 16 y la Editorial Ave del Paraíso,etc.) es también destacado su desempeño en el consejo asesor de la revista espiral. Una revista de culto que supo transmitir en la transición española las más destacadas tendencias literarias y artísticas. Dirigida por Julián Ríos, Ullán pertenecía a este consejo junto con Octavio Paz, Haroldo de Campos, Edgardo Cozarinsky, Severo Sarduy, Juan Goytisolo y Octavio Armand.
Ullán, el máximo experimentador de la poesía española, el cuál confesó no poder escoger su propia tradición. En Ondulaciones, se puede observar un trabajo detallado de todos sus libros, la realización de sus poemas visuales y experimentales y sus textos. Ahora queda la misión de leer y releerlo, con ojos que buscan la realización del deseo, pienso en algunos versos del poema Las primeras cosas: Era entonces el tiempo, lento y oscuro, de las debidas alianzas. La sumisión de la ironía al espacio desnudo del asombro, de la evocación de la nada (…) Los ojos deseantes, alegres, para salir del campo de la cotemplación giratoria”.

1 comentario:

malyuyo dijo...

Pobre del hombre que no muera, el olvido nos iguala, aun a los poetas.