Mostrando las entradas con la etiqueta Del Tintero. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Del Tintero. Mostrar todas las entradas

04 abril 2012

editorial

¿Cómo comprender la totalidad del planteamiento de la presente edición? Ello es indecible, es la circunstancia inaudita de los huéspedes de la casa para este número. De nuevo aquí estamos perplejos ante los vasos comunicantes que se dan en aquello que sospechamos es la realidad.
Celebramos las palabras de los profetas iluminados y las imágenes de los artistas que representan lo invisible. Esta edición es piel quebrada y el derrumbe de toda lógica formal. Es nuestra interpretación de lo border y de la psicosis.

José Antonio Parra

cuaderno de rayas

Octavio Armand





En la oscuridad
lucen más las luces.
Escrituras del cielo
en el cielo de la boca.
Caminos de tinta
tras la estela del Halley
o rumbo al balcón de Roxana.
Oro, orto, ortografía.
Al acecho, el tigre; mitad
párpado, mitad luz, la celosía;
blanco y negro, el jaque
sobre tableros aturdidos.
Cálida, cáliga, caligrafía.
Trazo la línea del horizonte 
y las paralelas que jamás se tocan.
Las de la mano y las del rostro,
que no se cansan de estar ahí,
fijas para el destino y el retrato.
Las aéreas y las de Nazca, visibles
solo para el cóndor y las nubes.
Trazo la recta de infinitos puntos
y las de tu silueta, que son todas curvas.
Transcribo a pulso las del enemigo
como si redactara términos no negociables
para su rendición inmediata y la paz octaviana.
Copio mil veces las de castigo
para quienes se portan mal;
las de sucesión para reyes decapitados;
la blanca para amas de casa;
y como adivinanzas, para huérfanos,
la paterna y la materna, invisibles.
Con agua redacto la de flotación 
y con metralla la de fuego.
Con la ecuatorial divido al mundo
y con las del pentagrama lo uno.
Escribo la línea directa
para que evites las aduanas
de recepcionistas y secretarias;
y la caliente para que tu soledad
aburra a las muchachas 
que padecen un segundo empleo.
Escribo la línea alba y la esplendente
por el cuerpo que las necesita;
y por el alma, las de San Juan,
que también son necesarias.
Con la memoria calco en el último cuarto
las de mi ferrocarril de juguete, cuyo ocho
acostado se acerca tanto al infinito;
y desde hace décadas, sin descanso,
subrayo minuto a minuto y ahora
mismo la línea final que borras.
Que vuelves a borrar.


Caracas, 19 de diciembre 2011





Octavio Armand. Nació en Guantánamo, Cuba, en 1946.Ha vivido durante muchos años en Nueva York, donde fundó y dirigió la revista Escandalar entre 1978 y 1984. Reside actualmente en Caracas. Colaborador de Plural, Vuelta, Papeles de son armadans, Ujule, More ferarum, Tse tse y otras revistas latinoamericanas y españolas.Ha publicado en poesía: Horizonte no es siempre lejanía (1970), Entre testigos (1974), Piel menos mía (1976), Cosas pasan (1977), Cómo escribir con erizo (1978), Biografía para feacios (1980), Origami (1987), Son de ausencia (1999). Algunos de sus ensayos han sido recogidos en Superficies (1980), El pez volador (1997), El aliento del dragón (2005) y Horizontes de juguete (por aparecer). Refractions, una selección de poemas y ensayos, en traducción de Carol Maier, fue publicada por la editorial Lumen Books de Nueva York en 1994.Su obra ha merecido la atención de Juan Antonio Vasco, Luis Justo, Guillermo Sucre, Octavio Paz y Severo Sarduy, entre otros destacados intelectuales.

del poemario de-lirio

Mariela Casal







del poemario DE-LIRIO

LA FIEBRE DEL MISTERIO
ESA ETERNIDAD

NO HA SANADO





Nace en Caracas el 14 de enero de 1967
Su taller Casa Solariega, se encuentra en Turgua, localidad olvidada de los altos Mirandinos
Poeta por destino.

shaman-one

Eric Colón




Nadie le venía a la iglesia. 
Por esa razón, fue que el padre Peter empezó a imprengar las ostias de la confesión con LSD. En aquel remoto pueblo cerca de Lake Tahoe, en Nevada, la competencia entre las iglesias era feroz y varios pastores incluso llegaron a irse a los golpes en busca de la voluntad de los feligreses. 
Sucedía que si un templo dejaba de ser visitado, ocurría una reacción en cadena y los creyentes se cambiaban en grupo antes de ser señalados por la comunidad. Las iglesias ofrecían atracciones nunca antes vistas en otras localidades cercanas; un barco con la cara de Jesús en la proa que daba paseos por el lago, la montaña rusa con carteles de enseñanza bíblica a lo largo del recorrido, ropa, bolígrafos, artículos deportivos y neumáticos con imágenes sacras y un sin fin de artilugios que solo buscaban la atención de los más religiosos.
Sin embargo,  el padre Peter decía que aquellas cosas eran "posesiones demoníacas"  que nada tenían que ver con el espíritu, aunque en realidad y en su más abyecta intimidad, se guardaba el dinero de los creyentes para sobrellevar su gran adicción al Crystal Meth.  
Fumaba detrás del altar, escondido en un confesionario en reparación, entre San Judas y  San Patrick,  todos los días, justo después de terminar la misa de las 6 de la tarde. 
Lo que más le gustaba a 'Pete' era orar en soledad bajo los efectos de la droga, incluso hacia la sacristía como si los asistentes estuvieran presentes en el templo a altas horas de la madrugada, mientras imaginaba que flotaba sobre un océano revuelto con galeones colonos.
El 17 de septiembre fue el día en ocurrió la tragedia: Una veintena de familias corrían despavoridas por las calles de Reno. Algunos lloraban, otros reían histéricos, pero todos se alejaban de la iglesia sin entender que estaba pasando a sus alrededores. La intoxicación por LSD arrojó un saldo de 225 víctimas, un infarto, la perdida de un bebe y la muerte de un niño menor de 4 años. 
El padre Peter había elevado el poder de conexión espiritual con sus feligreses, la gente lo miraba enardecida mientras daba la misa, la más larga que dio nunca en su vida y en la historia de aquella ciudad.
Según relatan los presentes, el alcance emotivo de la espiritualidad a través de la palabra de dios, que profesaba plácidamente el padre Peter comenzó a hacer un notorio efecto sobre el aforo y terminó en un destello de palabras que nadie entendía, hablaba rapidísimo, sin sentido alguno. Fue allí cuando ocurrió el evento más inesperado de todos.
De pronto, mientras estaba de pie frente al altar el padre Peter se convirtió en un Sofá-cama.
Si. Un Sofá-cama de vinilo marrón, con patas de madera tipo country.
Nunca más se habló del asunto. 
Hoy en día el edificio donde funcionaba la iglesia St. Mary's, es ocupado por una mueblería.




Eric Colón Moleiro (1974). Escritor, periodista, músico y reconocido editor de revistas, ha estado al frente de varios proyectos editoriales de avanzada, durante los últimos años, los cuáles ciertamente han dinamizado el mercado local de publicaciones. Comunicador Social de la UCV, fue director y fundador de la revista Dmente, editor de la revista Antesala, editor adjunto de la revista Zero, director del semanario La Mentira, editor del semanario Urbe -en sus francos inicios-, jefe de redacción de la revista Contrabando, director de la revista La Gente y actual editor en jefe de la revista UB. Así mismo, desarrolló el proyecto editorial “Revólver”, junto a Alvaro Bustillos, un auténtico fanzine sobre la desolación de la “nada”. Colaborador de la revista Todo En Domingo y el Diario El Nacional, sus artículos y reportajes, también se pueden leer en otras publicaciones esporádicas, independientes e inconsecuentes.

la gente zancudo contra el hombre abeja

Alvaro Bustillos


Entre el zancudo y la abeja existe una sustancial diferencia que el humano asume a cabalidad. Mientras el entendido en apicultura se cubre el cuerpo con armaduras naranja y libera inciensos adormecedores para que el bello insecto, portador de todos los pólenes, no lo inque con su aguijón, su espada, su aguja... con su culo. El pescador en su chinchorro se echa Off en las piernas para que el miserable insecto no le chupe la sangre y se alimente del flujo que corre por su cuerpo, dejando un ardor molesto en la piel. Si, su cuerpo y no sus venas. Sabemos bien que los únicos sibaritas que escogen, como en un menú de donde chupan, son los maricos vampiros que nos venden en el cine y la TV desde hace años. El zancudo chupa donde lo pongan. Sea lomo o meñique. Párpado o rodilla. Cachete o codo. El zancudo es ingobernable y difícil de cazar. Mientras haya sangre habrá zancudo. El zancudo es el ser vivo más vivo. No se le pega el SIDA.

fanzine revolver no. 2

Concepto LaMarca       lamarca.com.ve
Ilustración Carlos Gonzalez      lanewera.com
Texto Eric Colón








REVOLVER 2
Cartel/fanzine que se presenta de manera digital por su temporal impotencia de darse a la luz en papel. Contenidos que se van por ramas alucinadas incitando a ser armados por el lector.


Concepto LaMarca       lamarca.com.ve
Ilustración Carlos Gonzalez      lanewera.com
Texto Eric Colón


Empeñados en dejar un registro. Una prueba de que pasamos por aquí, de que viajamos en barcos. En barcos vencidos.
Con tanto esplendor europeo de nuevo siglo ya nadie se acuerda de las ratas. Ahora, nada más hablan sobre las películas de ratas: 
-“Y aquí se hizo una”. 

columnas del silencio

Rommel Hervez




Vi hacia el horizonte, allí estaba una columna casi infinita, llegaba a las nubes, no podía ver lo que había sobre ésta, de pronto el viento del norte hizo presencia, se disiparon las nubes, contemplé una inalcanzable montaña. No había posibilidad de escalera para acceder a ella, de pronto hacia mi lado izquierdo, escuché, venía un estruendo, no distinguía lo qué era,  súbitamente logré ver una horda de seres que agitaban extraños objetos, que aunados a sus aullidos creaban un gran ruido.

dos cuerpos

Lala Canel

Anoche soñé que era una gata repleta de pulgas, y tenía dos cuerpos. Un cuerpo de enamorada, de formas llenas, muy Boticelli, hecho de chocolate y sexo; y el otro de Sarah Connor, en Terminator II, hecho de acero y músculos y sin ningún gramo de grasa para salir corriendo (de él) sin parar. Me levanté todavía con el segundo puesto. Me dolían las piernas de tanto correr y correr oníricamente, metafóricamente, simbólicamente. Incluso de forma muy real, de paso  a paso sobre el asfalto de las calles que rodean mi casa, por dos horas,  con efectos especiales y muy sorround sistem. Los músculos me amanecieron en huelga, tiesos, y probablemente emanando ácido lácteo.  

los temas otros en el arte éste*

María Elena Ramos



Si bien Once tipos del 11 no es muestra temática, sino coincidencia de creadores actuales, este texto se centrará en algo específico: la creciente inclusión de motivos extraartísticos en el arte contemporáneo. La Sala Mendoza acoge así alusiones, ilusiones y simulaciones referidas a la ciencia, a una naturaleza revisitada conceptualmente por la ecología o la historia, a discursos y símbolos patrios, al mundo editorial, a otras artes, a los laboratorios de zoología y a la magia.

psicosis post de sembrina

Jason Maldonado




No sé cuándo saldrá publicado esto, pero supongo que será mucho después de las fiestas “de sembrinas”. Y vaya sorpresa, hasta que conseguí la ocasión para rememorar esta garrafal metida de pata, muy similar a la de una mujer del ámbito social, y ahora político, que habló de la importancia de tomar “Hache Veinte”, sí, H2O, y de las bellezas de los médanos en el Estado Coro... Cristo redentor.

insano juicio -psicosis-

Fermín Cimadevilla



De todas las conocidas
de las más manidas
de la más dicha y redicha
es aquella que hiciera
con un montón de estrellas
el gordo Hitchcock.

Loquera simple y vulgar
suele llamarse a esta padencia
aunque para demencia
una que mucho da que hablar
la que nos tiene sumida
esto que llaman revolución.

Frenopáticos repletos
suele ser una de sus consecuencias
-la del director inglés
que no la del dictador barinés-
con gente deambulando
con su sombra bailando
y babas botando.

Vaya demencia amigos,
hay que tener cuidado
cuanto más oligofrénico
en la calle desvariando,
qué suplicio,
muchos locos en sus casas
perdiendo el juicio.

Barcelona, Marzo 2012

08 octubre 2011

piropos*

Octavio Armand*


1


Una cicatriz blanquecina casi perfectamente circular en el labio inferior, comisura izquierda, rememoraba durante la afeitada cotidiana el costo de su militancia.

__  Es una medalla, decía.

El padre se la había colgado cuando por tercera vez lo sorprendió fumando en el traspatio. No contento como en las ocasiones anteriores con arrancarle el cigarrillo y darle un par de sopapos, en medio de arias que partían de coños carajeados hacia un impreciso infinito de notas mucho más agudas, tomó el cigarrillo, lo volteó y colocó la punta encendida en el labio, rozándolo apenas. Ahí lo sostuvo como un do de pecho hasta que el tufillo de carne chamuscada le recordó el incendio de Roma y las antorchas que a destemplados gritos alumbraban la noche pagana.

vis-à-vis

Andreína Guenni


Todos los hombres son buenos en la alegría y el placer, malos en la tristeza.
Ludwig Feuerbach

Hay algo místico en el erotismo. Una entidad, un olor, una sensación, un trillado “no sé qué” que permanece indescifrable. El erotismo no posee las características necesarias y requeridas para ser un concepto que pueda definirse, explicarse en diccionarios (aunque todos lo intentan sin éxito).  La palabra “erotismo” huye del “es” tan decimonónico, tan arcaico, tan solemne, y prefiere la soledad. Hay algo místico en el erotismo: una conjunción perfecta entre placer y sublimación. Quizá el primero en orden sea el placer, que luego místicamente se sublima. Quizá. No lo sé con exactitud.

Entre el misticismo que lo envuelve y el “no sé” que lo invade, el erotismo permanece un enigma; pero está allí, en cualquier detalle que despierte los sentidos. Funciona, así, como verbo, pues acciona deseos, activa esperanzas, propicia encuentros, fomenta entregas. El erotismo se insinúa en descripciones que tangencialmente juegan a ser concreciones, pero su esencia no reside en ellas; su esencia da un paso más allá de la palabra misma y se encapsula en un clímax originario.

la ventana

Lorena González





Estoy secuestrada en este campo visual. Me tienen harta. ¿Viste a Enrique?


No lo he visto, pero lo llevo conmigo.

Alguien nos teje una desventura, hay una sombra que corre tras nosotras mientras yo aprieto tu pezón y siento en sus rizos carnosos toda la leche del mundo.


Aprieta duro. Yo sostendré con fuerza este anillo. Lo llevaré por siglos. Te lo juro. Nadie podrá decirme que soy una infiel.

la batalla de bataille y otros autores

Fedosy Santaella






1
El espejo de los días
muestra la cara
del muerto,
incompleto hasta
en su propia muerte.
Lo que no fuiste,
lo que dejaste de ser
está más vivo
que la totalidad de tus
magros refuerzos.
En algún momento
la urgencia de vida
será violenta.

Sentirse vivo
es un acto de violencia.

confesiones en la red

Vivian Stusser


La pasión por el erotismo puede convertirse en una obsesión. Desde que unos años atrás yo había tomado ese camino de expresión literaria, no era la primera vez que el afán por encontrar una buena historia me hacía sobrepasar los límites, no solo de lo ético, sino incluso de lo humanamente decente.
Me gusta considerarla una deformación profesional, aunque soy consciente de cuánto morbo hay oculto en esa necesidad compulsiva de escuchar experiencias íntimas ajenas. Y ese día comprendí cuan perversa podía llegar a ser bajo el influjo de mi enfermiza curiosidad.

el amor loco como contrapartida a las economías del deseo*

Carmen Hernández



En El infarto del alma (Diamela Eltit y Paz Errázuriz. 1994. Santiago de Chile: Francisco Zegers Editor), las autoras redimensionan la poética del amor a la enfermedad como una postura romántica y contradiscursiva hacia las economías del deseo: «El amor cae sobre la tuberculosis con la avidez del rapaz sobre el dinero para construir una inestable economía afectiva centrada en la intensidad. Esa profunda intensidad entrelazada sabiamente con el sufrimiento para instaurar la incertidumbre de la causa de muerte».

en septiembre

Valentina Saa



I.
 Con la noche húmeda y el angosto camino de cemento agrietado y brillante por la lluvia caída, apenas iluminado por algún faro remanente, los pasos de Juan Diego avanzaban salpicando sus zapatos, el ruedo del pantalón. El canto de los sapitos y grillos retumbaban en la negrura de lo que alguna vez pudo ser un jardín.
Se sentó en el borde de la acera, no le importó que estuviera mojada. Enterró su rostro entre las manos y soltó un llanto desesperado, ahogado, dolido, un llanto que parecía venirle de un lugar tan íntimo que ni él mismo sabía que poseía ese espacio en su ser.
Lloró, lloró mucho y nada ni nadie le interrumpió, porque nada ni nadie pasó o se acercó al lugar.
Una brisa fresca, que traía pequeña gotas de los árboles, lo envolvió, pero no pareció darse cuenta o no le importó. Seguía llorando, con la cara estampada en la palma de sus manos. Todo hasta que, una voz, se mezcló con su llanto y con el coro de sapitos y grillos.
Juan Diego…
El hombre, con la cara abotargada, levantó el rostro, lentamente y dejó de gemir, de sus ojos no dejaron de salir lágrimas ni de su pecho una respiración entrecortada.
Vine en cuanto lo supe.
Juan Diego no pudo hablar. Rompió en llanto sonoro de nuevo, mientras el hombre, que más parecía la sombra de algo que de un ser humano, dio dos pasos hacia delante. Metió sus manos en la chaqueta negra que traía, hizo silencio por un rato, hasta que habló.
Vete a tu casa. Lo que pasó no lo vas a resolver con estar en este lugar. No tienes público a quien darle lástima. Deja eso para otro momento.
Juan Diego se levantó y salió corriendo del lugar donde estaba, un sitio muy cercano a la fachada de la morgue de la policía científica.
El hombre, que parecía una sombra alargada, lo vio alejarse. También se fue.

dicha la dádiva

Claudia Sierich



Entorno, como con/jugar en serio

eros     donde eras     eros
era con era     eones
éramos

chat erótico

Rebeca Blackwell & Lala Canel


Chat erótico caracas-lima, del baño a la cocina en calzones, que es lo mismo que en pantaletas entre las Dras. Inédita Gramática González y Lala Canel del Centro de rehabilitación para mujeres perfectas

Gramática (un poco harta y aletargada): ¡Lala, mujer!
Canel (sentada en el cuarto con una  camisa de mariposas amarillas atestada de senos hinchados de menstruación. Despeinada su cabeza, siempre está despeinada): ¡Inédita!
Gramática (harta todavía, de mal humor): Lala, dime una cosa, ¿tú sabes lo que es el erotismo?
Canel (se puso cursi para Erótica Galáctica, digo, para Inédita Gramática): Claro, es como un río de energía sensual que corre debajo de la vida misma, algo así
Gramática (con una ceja muy en alto y sonrisita de sarcasmo): ¿Río? ¿Debajo? ¿Estás segura que no es un charco que embarra la vida y te ahoga un poco, más bien? Detesto cuando el agua te moja los pies y sabes que hay como 6 personas más metidas en el mismo charquito, no sabes el asco... Y ahora que has dicho río y mencionado esa idea de que corra por debajo, he comenzado a sentir pavor, al menos algo me ha puesto a sudar.