12 junio 2008

Palabras o paradojas

Franca Iannarella

“La expresión ‘algo que es’ se dice en muchos sentidos…”.
Aristóteles, Metafísica, Libro IV.

Las palabras viven en mi casa. Me levanto con ellas, las llevo a desayunar. Luego nos sentamos frente a la pantalla. Las dibujo, las escribo, las observo, las leo, las releo, las coloreo. Las proyecto. Las organizo en frases, oraciones, capítulos. Hago un índice con ellas. Me indico a mí misma cómo ellas me guían. Me sorprendo. Las palabras me separan de mí misma. Me hacen tomar distancia de mí, verme como otra.

Palabras que demandan fidelidad y a la vez, me incitan a traicionarlas, a trasladarlas, a traducirlas cuando su ambigüedad me traiciona, llevando el sentido a tierras lejanas. Palabras que me alejan de los demás, me extrañan, me enajenan en mi vocación por ellas, cuando instalan distancias entre mí y los otros, en lugar de construir puentes. Palabras, armas blancas, puntas romas que hieren, que lastiman en el intento vano, absurdo, de decir la vivencia. Palabras que no me expresan, que se traban, se confunden, se intercalan, incomodan, obstaculizan. Palabras que objetan mi visión, palabras que rechazan esos blancos, sus espacios vacíos, esos espacios de vacío.
Palabras que una vez proferidas, son matices, sutilezas, nombres, explicaciones, conceptos, fundaciones, instituciones, sentencias, prisiones. Palabras indelebles. Palabras endebles.

Me llenan, a veces me invaden, sobrepasándome. Se meten en mis sueños, y sólo las más tercas sobreviven, saludándome cada día. Se quedan, a veces, encerradas. Otras veces se desparraman en el piso, en lo más hondo de mis anhelos, y ni siquiera salen a la luz.

Pero aun desde las sombras, las palabras me motivan, me empujan, me favorecen. Me gritan, a veces me hablan suavemente, y llegan a suplicarme.

Entre ellas hay conflictos. Son un conjunto de signos en lucha, en tensión por el sentido, que siempre es ganador.

No hay que pedir discreción a las palabras. Sería un insulto para ellas, que son maestras en esta virtud. Mas si se la solicitamos, acceden discretamente, ocultando su indignación, guardándola en los espacios vacíos, y convirtiéndose en depositarias de todo tipo de tesoros. Juegan a hablar y a callar. Juegan al misterio, son expertas en enigmas.

Las palabras son hermosos dibujos, vasos, vasijas, ánforas. A veces son sólo palabras sin ningún significado convencional, pero siempre significando. Bocetos, proyectos, propuestas, pruebas. Una palabra que no signifique nada a la manera convencional, es ya una reunión, es ya un significado en espera de otro siempre más y menos contundente, un vacío esperando ser llenado, una invitación al sentido desde el sinsentido, que es ya, sin duda, un sentido. Una palabra vacía abriga el vacío. Vacío es, con Heidegger, el origen de lo que hace posible que se pueda albergar contenido.

Estos juegos son tradicionales en la fiesta de la poesía, donde las palabras, que son trenes que nos llevan al otro lado de nuestras intensiones o intenciones, celebran, viajando, el viaje accidentado a tierras desconocidas, desde tierras, a veces, desconocidas. Lo único seguro es el riesgo, ser habitante de él, hablar su idioma. Seguro en la garantía de la posibilidad, que es la contingencia. Necesario. «Lo arriesgado está des-preocupado, sine cura, securum, esto es, seguro»[1]. «El riesgo más arriesgado nos crea una seguridad»[2]. Confiar en el riesgo es la clave para un viaje seguro.
Pero seguro es sólo una palabra.


Franca Iannarella (estado Miranda, 1973)
Es Técnico Superior enAdministración del Turismo, y está preparando su tesis para sulicenciatura en Filosofía. Le gusta la escritura, y descubrió unarenovada pasión y una grata experiencia ensayística con el taller deensayo de Armando Rojas Guardia.
[1] Martin Heidegger, ¿Y para qué poetas?, p. 208. En Caminos de bosque. Traducción de Helena Cortés y Arturo Leyte. 4a. ed.: 1998. Madrid: Alianza.
[2] Ob. cit., p. 221.

6 comentarios:

leopoldo Schwab dijo...

Este ensayo filosófico es una hermosa combinación de intrincadas palabras, un juego de las mismas poéticamente descriptas, de tal modo que al leerlas se siente la luz, la fuerza... Una energía hasta relajante que sencillamente, es el reflejo de su autora, Franca Iannarella.

Javier Ribera dijo...

Creo que he encontrado una mejor definición de "la palabra", tan compleja y personal pero al mismo tiempo tan identificable que se hace propia. Me gustó el juego de palabras, mientras que el final es la cereza del pastel de todo el ensayo. ¡Felicitaciones Franca!

Angelo Ruggiero dijo...

Te felicito. Gran ensayo! Podrías ser letrista de canciones fabulosas.

Rosamary C. P. dijo...

Hermoso juego de palabras ....
Gracias por deleitarnos 😊

Fraly21 dijo...

Amiga hermoso! A las palabras les doy otro sentido ahora �� Felicitaciones!!!!

Alejandro Del Bufalo dijo...

Inspirador! Respetando a las palabras, sin inmovilizarnos aunque a veces es mejor el silencio, no todo es palabra. Felicitaciones!!!