21 febrero 2008

Syd Barrett: procol his


José Antonio Parra



Roger Keith, mejor conocido como Syd Barrett, comenzó su experiencia temporal el 6 de enero de 1946 en Cambridge, Inglaterra. Quizá ya destinado a un propósito, o sujeto mismo de su fatum, hacia la edad de 13 o 14 años ya era conocido por su carismática personalidad en todo Cambridge. En ese período, e inspirado por el nombre de un baterista local llamado Syd Barrett, cambia su nombre.

Su primera participación en una banda fue en Geoff Mott and the Mottoes y posteriormente en The Abdabs, donde se evidencia su tendencia hacia el blues. En ese punto ya hay marcas de esa tristeza e introspección que lo marcarían por el resto de su experiencia, reminiscencias de la huella que dejó en él la muerte de su padre cuando apenas contaba con 12 años.

La atmósfera en la cual crece Barrett, en tanto hijo de la post guerra y adolescente justo en el estallido de la contracultura, aunado a una personalidad extremadamente sensible, que desde niño se había manifestado en su debilidad hacia la pintura y la música, fueron desarrollando en él un distanciamiento cada vez mayor con el mundo; una personalidad introvertida que, o bien desconocía el sujeto de atención que era o sólo provocaba cuando decía que le era difícil creer que alguno pudiera prestar atención a alguien como él. No es entonces de extrañar que su incursión en la experiencia psicodélica y el mandrax hayan sido meramente un escape o una huida desesperada desde su propia piel y de las tribulaciones del teatrum mundis; quizá la experimentación sólo haya sido la excusa a partir de la cual surgieron, paradójicamente, una obra genial y una tragedia simultáneamente.

Hacia 1965, probablemente en un estado de trance por cáñamo, mientras observaba una pila de discos de rythm & blues creó el nombre Pink Floyd a partir de los legendarios músicos Pink Anderson y Floyd Council. La carrera de Barrett se disparó meteóricamente con la banda al componer los sencillos Arnold Laine, que a pesar de estar basado en la historia de un transvesti, termina siendo un juego de letras y sonidos que coinciden con el nombre del psiquiatra precursor de la antipsiquiatría Ronald Laing, quien lo diagnosticara como un caso incurable años más tarde. Así mismo, de este período es la pieza See Emily Play. Su mente genial aunada a un consumo progresivo y desmesurado de LSD lo llevaron a ser el alma del primer disco de los Floyds; The piper at the gates of dawn, donde realizó prácticamente todo el trabajo creativo, incluyendo sus piezas psicodélicas maestras Interstellar overdrive y Astronomy domine.

Con la abrumadora fama in crecendo de Pink Floyd, éstos emprendieron gira hacia los Estados Unidos, no obstante el consumo de narcóticos de Barrett lo habían llevado a tener una conducta cada vez más errática, llegando al extremo de intoxicarse con una poderosa mezcla de mandrax con beelcream que se echó en el pelo y posteriormente absorbió al derretirse por efecto del calor de las luces. Eventualmente Barrett fue sustituido por David Gilmour en Pink Floyd y sometido tratamiento psiquiátrico sin mucho éxito.

Después de Pink Floyd Syd graba dos discos: Barrett y The madcap laughs. Todas las piezas son una suerte de Rythm & blues donde queda en evidencia el “paso” de Barrett, una cadencia inimitable producto de su estado procol his -más allá de estas cosas-. La atmósfera es profundamente melancólica y el brillo psicodélico está en cierto modo apagado; el significado se hace obvio en temas como Dark globe donde Barrett apela al oyente con un descarnado “won’t you miss me? wouldn’t you miss me at all?”
En otros casos aparece el corazón inocente de Barrett en su hermosa Love song que culmina con un corazón que golpea objeto de sus propias corazonadas y que se sale, y expresa una policromía sencilla, casi alegre, tranquila; tan lejana a la oscuridad que expresa Chapter 24 (cancion de The piper at the gates of dawn cuya letra es el Hexagrama 24 del I ching, "El retorno", o tiempo del solsticio, representación de la insurgencia del primer trazo luminoso en el tiempo de lo oscuro o Ying). En otros casos Syd simplemente denuncia su estado interior en Late night al decir “inside me I feel alone and unreal”.

Estos dos discos de Barrett, no constituyeron un éxito de mercado, ya la leyenda había sido gestada; en todo el planeta se hablaba, en los círculos subterráneos, de ese hombre de Cambridge que vio más allá de las cosas, del profeta, del loco, del genio, del drogadicto, aquel cuyo “yo” se había disuelto en lo otro, convirtiéndose en un ente que era simplemente el caminar de las gentes, el movimiento de las nubes, los autos de paso, el hablar súbito, una puerta que se abre, un color repentino, el ritmo de las cosas, la interconexión de todos los objetos, el conglomerado total del planeta.

Barrett permaneció silencioso prácticamente el resto de su vida, excepto por una crisis que tuvo cuando Pink Floyd grababa el disco homenaje a éste, Wish you were here, en la que Syd aparece en los estudios de grabación y es prácticamente irreconocido por los miembros de la banda ya que se había afeitado todo el pelo y las cejas (la escena de The wall, correspondiente a Comfortably numb, ilustra esta anécdota). El resto de su tiempo, hasta su muerte, el artista lo pasó en reclusión en la casa de su madre en Cambridge, se dedicaba a pintar y a cultivar flores y no experimentó el clásico deterioro de la demencia; por el contrario, se mantenía aseado y de vez en cuando iba solo a museos en Londres, evitó por completo mencionar el tópico Pink floyd. Sumamente silencioso, sólo escuchaba música clásica, pero ya era demasiado tarde, su experiencia se había reflejado ad infinitum, en los espejos.

El 7 de julio de 2006 Syd Barrett concluyó su viaje tranquilamente víctima de complicaciones causadas por diabetes.

1 comentario:

carloszerpa dijo...
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