21 enero 2008


Claudia Noguera



I
A veces cuesta levantarse en esta ciudad. Salir por cualquier puerta o resquicio puede significar el camino a la muerte, bajo el brazo inclemente de la miseria o simplemente del aburrimiento.
Pero también la ciudad puede ser amable y tierna, puede ser la diferencia porque se, con certeza, que estarás allí, ese espacio que ocupas me devuelve la calma y me prepara el camino para otros días de ausencia.
Así es esta ciudad, vive su vida, tuerce voluntades, nos atornilla a su destino. La contemplo y me doy cuenta que no tengo adonde ir, Caracas nunca pierde, no deja de latir (aun cuando tenga el pecho abierto y se esté desangrando).
En ocasiones cuando te vas siento que caigo, pero la ciudad me recuerda que estamos hechos a su imagen y semejanza.

II
Ahora somos todos los extraviados, y no dejo de diseccionar esta ciudad tratando de reconocerla, hurgar en su idioma tratando de encontrar una sílaba que nos recupere el latido. Caracas es indiferente, despiadada y mortal, la he caminado de este a oeste, cruzo sus calles y avenidas, su basura y sus parques evadiendo la mano que pide, al niño durmiendo en las escaleras y al hombre que tiene ganas de matar, y sobretodo el foso que se cava profundo cuando la ciudad nos sabe vulnerables y heribles.
Se (y la ciudad lo confirma) que nunca hubo nada que hacer, por más que me adentre tratando de ubicar aquella caracas es inútil, algunas ciudades no dejan de ser desierto.


Del libro Sobretodo o sobrenada o Caracas mortal


Imagen de Henry Romero

2 comentarios:

Beatriz Alicia García dijo...

Ante todo un saludo Claudia. Tiempo sin verte o leerte. Me gustan tus textos. En tiempos recientes también he escrito algunos textos sobre la Caracas pesadilla, la Caracas nuestra que nos devora. Pronto le enviaré algo a José Antonio para que lo cuelgue. Cuídate.

Beatriz Alicia García

elsapatoproducciones dijo...

Claudia corazon,se me acaba de arrugar el idem..que nostalgia de Caracas por Diox