26 octubre 2010

La verdadera historia de PP'S.



Eric Colón


Pedro Pérez es el show


Apretado en unos pantalones dorados de spandex, Pedro Pérez se contorsiona serpenteante sobre el escenario del programa La Revista Musical que conduce Juan Manuel Laguarda y que transmite venezolana de televisión, en el horario estelar de los sábados de 1981. Ocultando sus ojos tras unos enigmáticos lentes oscuros, el extravagante personaje toma el micrófono:


“!…Ahora señoras y señores, les tenemos una sorpresa…!, el productor ha traído dos sacos de hormigas y los ha regado por todo el teatro…las hormigas están en las alfombras, en sus asientos señores, ¡las hormigas se suben al escenario!...!yes!, ¡yes!, ¡yes!, ¡tengo hormigas en los pies...!. Y vuelve a saltar eufórico, como si estuviera bailando en una sartén caliente.




Estupefacto, el público presente – ataviado en su mayoría con botas campana, afros, plataformas, safaris y guayaberas- ni siquiera aplaude antes de que se inicie el show. En realidad, no entienden mucho. Acaban de escuchar a Mirta cantando “Apague la luz” y algunos prefieren levantarse discretamente de sus asientos, ofendidos por tanta transgresión en horario familiar.


Ya para el momento en el que la música empieza a sonar desde el “playback” la mayoría se ha retirado, pero el programa sigue y Pérez anuncia desafiante: “!...señoras y señores, esto es el PP´S!”.


PP´S son las iniciales de “Pedro Pérez Show”. Pedro Pérez no es un apodo. Tampoco es “fulano de tal”.


Casi treinta años después de aquella paquidérmica transmisión televisiva- que hasta se puede rastrear en youtube- cuesta imaginar que este individuo se convirtió en la primera referencia de la vanguardia rock venezolana, líder y cantante de una agrupación que sin duda, abrió el camino para formaciones musicales que vendrían años después como Sentimiento Muerto, La Seguridad Nacional, Desorden Público, Caramelos de Cianuro y Los Amigos Invisibles. Figura de vanguardia controversial, poseedor de cualidades histriónicas, que nunca más se han vuelto a ver en estos escenarios, al igual que de una impronta estética claramente adelantada a su época.


Más difícil aún resulta creer que hacia finales de 1977, Pérez vivía en California y tocaba –junto a su banda “Nuevos Robots”- en los mismos sitios, donde se presentaban Talking Heads, B´52 y hasta Devo y los Sex Pistols, precursores todos, de un nuevo movimiento musical que estaba por surgir en Inglaterra y Estados Unidos: el new wave.


Pero la historia del PP´S, más que sorprendente, inédita y poco documentada, es quizás la primera rapsodia rock escenificada en Caracas, con todos los elementos propios del género–sexo, drogas y rocanrol incluidos- justo en la mitad de uno de los momentos más austeros de la producción musical local.


Hormigas en los pies


Para la época, todo lo que tuviera que ver con gente joven llevaba pelo largo y muñequeras de púas.


La incipiente escena, casi circunscrita exclusivamente a los metaleros de Resistencia, no promovía otros espacios, además con los seguidores de este género, no había punto de discusión porque al mínimo desacuerdo, la cosa se arreglaba a “cadenazos”. Las llamadas “patotas”, aún hacían de las suyas en el este de la ciudad en donde se movían mayormente, los seguidores del rock.


Faltando más de un década para la llegada de Internet y cuando la globalización aún se estudiaba como una teoría futurista, el acceso a la información era lento y limitado. Quien viajaba al exterior, llegaba con los discos del momento para pasarlos de mano en mano o, en todo caso grabarse un casette. Igual pasaba con el cine, la moda y todo el manjar de la industria cultural. Nadie se enteraba de nada, sino tenía un amigo que venía de bajarse de un avión. O, en todo caso, verlo por televisión.


Las tendencias llegaban en la maleta de las personas y eso quizás fue exactamente lo que pasó cuando Pedro Pérez regresó a Caracas en el año 78, luego de haberse licenciado en el Institute of Art de San Francisco como realizador cinematográfico, gracias a una beca Gran Mariscal De Ayacucho.


“Yo inventé el New wave en Latinoamérica”, asegura sin titubear el propio Pérez, hoy por hoy, sentado detrás de un escritorio en su lugar de trabajo, “en esa época, ya la ropa estaba cambiando, los bailes, la música, me empecé a dar cuenta cuando vivía en California, entonces me corté el pelo y me olvidé de ser hippie”, dice sonriente.


A pocas semanas de su regreso al país, Pérez fue contactado por Antonio Mejías para que lo acompañara a un ensayo de un grupo nuevo que se llamaba Témpano, coincidiendo con la ausencia de su cantante, lo que Pérez vio como una oportunidad:
“Improvisé con algunas letras de canciones viejas y la cosa fluyó bien, recuerdo que estaba vestido con la última moda New wave, pantalones tubito, zapatos puntiagudos, el pelo muy corto.
“Cuando volvimos al día siguiente, me dijeron que el grupo ahora se llamaba Pedro Pérez Show y que yo era el cantante. Les dije que eso era -muy egocéntrico- pero todos los demás estuvieron de acuerdo”. En aquel cuarto de una casa en El Cafetal, estaban Pedro Castillo, Victor Castillo, Ignacio Hernández y César Angulo. Era el año 1979.


“Me empecé a ocupar del grupo, les cambié la imagen a todos, los mandé a cortarse el pelo, los asesoré con el vestuario”.


Fernando Ces, locutor del legendario programa Rockadencia recuerda que más allá del sonido, “que era bien moderno para la época”, la imagen de Pedro Pérez era impactante: “era el único que se atrevía a ponerse esas vainas”.


Con su inconfundible estampa, cual “Starman” caminando por Chacaíto, Pérez se fue de puerta en puerta, buscando tocar en lugares que jamás habían sido destinados para tales fines, “traía la rueda de San Francisco”, dice, “pero en Caracas no existía eso de tocar por ahí”.


Con sus melodías frenéticas y progresiones aceleradas, Pedro Pérez cantaba con agudos altísimos, canciones subidas de tono, que abordaban las típicas problemáticas juveniles de la época: “el primer grupo que tocó en Pida Pizza de Sabana Grande fue PP´S porque yo mismo convencí a los dueños, nosotros inventamos eso, igual pasó con The Flower, con la Blow Up y con el Coco´s”, alega refiriéndose a varios de los locales, que luego se convertirían en punto de encuentro para la gente.


No obstante, el fenómeno PP´S realmente se propaga como pólvora por la ciudad, justo a mediados del año 80, luego de una temporada de conciertos que se realizaron durante ocho fines de semana seguidos en el Teatro Santa Sofía, lugar que también servía por primera vez para un espectáculo de rock:


“La gente de la primera fila nos insultaba desde el comienzo hasta el final del concierto. Nos decían que parecíamos unos “maricos”, nos escupían y lanzaban basura pero ya para el segundo fin de semana, venían como corderitos a ver el show, el público se volvía loco, entonces se abrieron varias funciones más, porque la gente sencillamente no entraba”.
Felix Allueva, promotor del rock nacional y creador de la Fundación Nuevas Bandas recuerda muy bien lo que fue aquella serie de espectáculos: “ellos se entregaron completamente y Pedro era como un extraterrestre, ¡la gente no entendía nada!”,


Inmediatamente, las emisoras de radio le siguieron la pista y empezaron a tratar de conseguir material del grupo, pero aún no habían grabado nada en lo absoluto: “el primer disco lo hicimos en el estudio Odysea que quedaba en Campo Alegre, el productor fue Jimmy Cova y lo pagué de mi bolsillo”.


De ese primer LP (sin nombre), en donde aparecen en la tapa los integrantes – a quienes se le sumaba el bajista Carlos Esposito- enredados entre cintas magnetofónicas, surgieron los tres primeros hits de PP´S: “En el momento oportuno”, “Las hormigas” y “Jessica”, ésta última la canción más popular de la banda y que empezó a sonar insistentemente por Radio Capital, provocando que la prensa nacional le prestará particular atención a este nuevo y estrafalario personaje llamado Pedro Pérez.


Pocos artistas juveniles de la coyuntura local, han recibido la atención de los medios con tanto fervor como PP´S , generando un interés colectivo que en poco tiempo, los llevó a saborear los verdaderos placeres de la fama: “Recuerdo que nos contrataron para tocar en el Club La Llovizna y nos llevaron en avión privado. Al llegar nos estaba esperando una limusina con hieleras y botellas de champaña, era otra época”, dice nostálgico.


Sucesivamente, comenzaron a llegar nuevas ofertas: grupo nacional invitado para la presentación de la banda niuyorquina Kuatie Mundy en el Poliedro, tres meses seguidos en el hotel Meliá de Caraballeda, invitados especiales en el primer festival de punk rock de Venezuela y varios conciertos en los grandes teatros de la ciudad: Los Cedros, en la avenida libertador, el teatro permanente en La Candelaría, Parque Naciones Unidas, Municipal y otros.


Fue en una de esas presentaciones que Pérez logró cerrar un contrato para la grabación del segundo disco, con una oferta que lucía más que tentadora: a través de un nuevo sello disquero llamado Lam-lite manejado principalmente por el actor Miguel Angel Landa, se propuso que la banda viajará a los estudios Paradise en Barbados, lugar donde grababan los más famosos grupos ingleses del momento y varios de los más reconocidos artistas sajones, entre ellos Paul McCartney, a quien tuvieron la oportunidad de conocer “personalmente”, durante una sesión de grabación.


“Nos alquilaron una casa frente al mar y nos íbamos caminando hasta el estudio, me habían dado un cheque con la mitad del costo de la grabación, pero al terminar el disco todavía nos faltaba una buena cantidad de plata”.

Starman en Chuki-Luki


Completamente solo en Barbados, luego de que el resto de la banda partiera –por la puerta trasera- nuevamente a Venezuela, Pérez espero durante más de un mes, pero el dinero nunca llegó. Al parecer, Landa y los demás socios del sello habían pasado por un desacuerdo administrativo y decidieron dejar el proyecto en una gaveta, aunque eso no acabó con el entusiasmo del abnegado cantante, quien rápidamente logró cerrar el negocio, vendiéndole el disco a los hermanos Moratini, dueños de Betarecords, otra de las nuevas disqueras que comenzaban a surgir en Caracas.


“En el aire” fue el nombre que se le dio al segundo disco, que con temas como “Camino a Jamaica” o “No quiero morir” rápidamente llegó a los primeros puestos de Radio Capital, Radio Nacional y Caracas 750, las emisoras líderes del segmento juvenil. Las únicas que habían.
En ese momento, PP´S ya era un fenómeno juvenil de escala nacional, las presentaciones en televisión eran cada vez más frecuentes –“La revista musical, Síntesis, Fantástico- ,hasta había una cuña de nosotros en Noticolor, el noticiero de Bolívar Films”, y nuevamente fueron invitados a tocar en El Poliedro como banda abridora para los ingleses de XTC.
Al mismo tiempo, eran los dueños del circuito de fiestas privadas, bares y discotecas, “tocábamos mucho en el Country, en el Groucho Bar, en la discoteca City Hall, en la Chuky-Luki que quedaba en La Castellana, en todos lados”.


Corría el año 1984 y abundaban las historias secretas sobre el grupo, se empezó a rumorear que eran una mala influencia para las nuevas generaciones, algunas emisoras cortaban parte de las letras de sus canciones, “por considerarlas ofensivas” y entre los más entendidos, se empezó a especular en torno al consumo de drogas de algunos de sus miembros. Sin embargo, Pérez desmiente categóricamente estas versiones: “Ninguno en PP´S consumía drogas, eran puros inventos”.


Por otra parte, el impacto que generaba el grupo sobre sus seguidores más jóvenes, sirvió para abonar el terreno de unas cuantas nuevas agrupaciones que, en torno a las baterías, los bajos y las guitarras eléctricas, se iban formando paulatinamente, sobre todo en el este de la ciudad. Sin embargo, lo más destacable de aquellos años, fue la manera en que PP´S logró colarse dentro de la nueva ola de talento nacional, que tras la súbita devaluación del bolívar, comenzaba a sonar insistentemente en todas las radios. Finalmente, la gente despertaba a la década de los ochenta con un fondo musical compuesto, básicamente, por artistas autóctonos.
“Lo que pasa es que ensayábamos en Fandango”, apunta Pérez, refiriéndose al mítico “Sótano de la Florida”, las amplias salas de ensayo manejadas por Evio Di Marzo, que algunos señalan como piedra angular del nacimiento creativo de este movimiento que cambiaría para siempre, la música popular de los años venideros. Yordano, Franco De Vita, Ilan Chester, Adrenalina Caribe, Luzmarina, Guillermo Carrasco, Guillermo Dávila, todos pasaron alguna vez por Fandango y eso como que les terminó por salpicar, un poco, a los miembros del PP´S, que tenían al sitio como lugar fijo de ensayo.


Pedro Castillo, guitarrista y miembro fundador del grupo, decidió emprender vuelo con otro proyecto llamado Aditus que funcionaba en paralelo con PP´S, “aunque Pedro y yo teníamos un acuerdo preciso, de que las fechas de conciertos del grupo tumbaban a las de Aditus”. Dice Pérez con tal solemnidad, que por un momento pareciera que estamos hablando del día de ayer.
Pero ciertamente, el surgimiento de Aditus generó algunos roces entre los dos fundadores principales y aunque las presentaciones se mantenían, las canciones sonaban en la radio y los seguidores se multiplicaban por todo el país, hay quien asegura que la banda había perdido algo de su espíritu original.


Es al poco tiempo y ya teniendo como managers a Alejandro Pérez y Mario Talavera que el prestigioso sello Velvet, a través de su representación en Venezuela, la recién fundada Sonográfica, decide firmar un jugoso contrato para el tercer y último disco de PP´S.
Con una colorida ilustración en la tapa que fue merecedora de premios, Tercera Guerra Musical es quizás el trabajo más avanzado del grupo en cuanto a producción musical. Lejos del underground, el sonido de PP´S se estilizó significativamente, además de incorporar nuevos instrumentos, más sintetizadores y hasta la voz invitada en los coros de Biela Da Costa, destacando como los más populares, los temas Yo soy así, Horas nocturnas y Alucinaciones.
El recibimiento del público con este tercer trabajo fue colosal, igualmente el enlace directo con Radio Caracas Televisión, impulsado por la relación con su nuevo sello disquero les abrió un espacio casi permanente en la televisión, que para aquel entonces, con los programas maratónicos de los sábados, era parte fundamental del entretenimiento de la familia venezolana.
“Salíamos todos los sábados en Fantástico y hasta llegamos a tener una propaganda del disco en el aire, nos perseguían los periodistas de Venezuela Gráfica y esas revistas”, rememora Pérez de lo que fueron los últimos años de la banda.

Prohibido PP´S


“Hicimos el último concierto en Mata de Coco a principios del año 86 y después pasó lo que pasó, lo que todo el mundo sabe que pasó”.
Al referirse al motivo principal de la disolución de la banda, Pedro Pérez prefiere no abordar el tema, ya que seguramente lo ve como una página negra en su propia historia de vida. Más allá de la veracidad de los hechos que transcurrirían, es cierto que los medios de comunicación nacionales se dieron un gran banquete con la noticia que recorrió todo el país. “Hasta hicieron un “extra” de esos con la musiquita y todo en la televisión”, dice entre labios, sin querer recordar, quien fuera casi de inmediato el blanco principal de la artillería pesada de la prensa nacional.
“A Pedro lo agarraron con un lote de coca, eso fue todo”, precisa Félix Allueva sobre lo que también considera fue un gran escándalo, “innecesario”, condimentado con el sensacionalismo de los medios que vieron la primera oportunidad de involucrar a alguien famoso con un asunto de drogas, una nota casi inédita para ese momento en los titulares destacados de las noticias nacionales.


Sin embargo, existen otras versiones que hablan de una persecución premeditada, de que “lo sembraron porque no les gustaba” y otros que dicen también, que se trataba de “un cargamento grande” que le hallaron en su casa. Hasta la prensa escrita de aquel año, es contradictoria y bastante reservada en los detalles de la noticia, sobre “el allanamiento”, a una casa ubicada en la urbanización Prados Del Este.


Lo cierto del caso, es que la medida de privación de libertad, que lo retuvo durante tres meses en prisión para luego salir absuelto, trajo consigo un cambio drástico en el proyecto de vida de quien ha sido, sin duda, el primer gran rockstar nacido en el valle de Caracas.
“Prohibieron todas las canciones del PP´S en la radio, nadie podía hablar de la música del grupo”, recuerda Pérez sobre la desolación vivida en aquellos años cuando hasta los amigos más allegados, el sello disquero y el público, le dieron la espalda para tratar de no recordarlo nunca más. De hecho, la historia sigue siendo casi un tabú para algunos y aunque él mismo, haya superado completamente el trago amargo, siente aún los prejuicios sociales que surgen por haberse visto envuelto en ese episodio del pasado. Por eso prefirió no hablar del tema e incluso desautorizó su publicación para este reportaje.


Pero los tiempos han cambiado y la historia parece no terminar en aquel fatídico 1986, ya que luego de haber limado asperezas y ganado las batallas contra los demonios, los dos miembros fundadores del PP´S, Pedro Castillo y Pedro Pérez retoman el sonido de la banda, para preparar el relanzamiento del grupo con un nuevo disco que prometen para los próximos meses. “El proyecto es de Jesús Gonzáles, de Pedro y mío y vamos a estar saliendo con algo por ahí muy pronto. ¡Esa es la verdadera noticia! ¡Vuelve PP´S!, remata el más excéntrico showman que ha tenido la música local.

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